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Síntomas

Son tres los síntomas que caracterizan a esta enfermedad (si no padeces uno de ellos, o todavía no te encuentras en una etapa avanzada de la enfermedad o quizás no tengas síndrome de Ménière):

- Hipoacusia (pérdida de audición)

- Acúfenos (ruidos en el oído que sólo percibe quien los oye)

- Vértigo (inestabilidad, sensación de que el mundo gira a tu alrededor,            pérdida del equilibrio)

Hipoacusia

Se trata de la pérdida de audición, en mayor o menor grado y de manera unilateral (en un oído) o bilateral (en los dos).

 

Para que se considere hipoacusia, esta pérdida debe ser de más de 40 decibelios y, para valorarla, se realizan pruebas, como las audiometrías

 

Las personas con hipoacusia pueden necesitar para comunicarse el uso de audífonos y la lectura labial. Pero también hay casos extremos en los que algunas personas necesitan recurrir a los implantes cocleares.

Acúfenos

Se trata de una serie de ruidos en los oídos que sólo escucha quien los oye, con ausencia de una fuente sonora externa que los produzca

Estos ruidos pueden tener distinta intensidad y su identificación es subjetiva, pudiendo parecerse a un silbido, un soplo, un rugido, un zumbido, un susurro, un chirrido, etcétera.

De momento no hay ninguna evidencia científica que demuestre que exista un tratamiento para que este síntoma desaparezca.

Vértigo

El vértigo es una sensación "ficticia" en la que se percibe el desplazamiento del cuerpo o de los objetos situados alrededor de forma rotatoria, provocando una impresión de movimiento o giro, que puede ser pasajera, durar horas o incluso días.

 

Al vértigo le suelen acompañar náuseas, vómitosnistagmo (un movimiento involuntario y espasmódico de los ojos, que puede afectar a un solo ojo o a ambos).

El vértigo no se debe confundir con la acrofobia (miedo a las alturas).

OTROS SÍNTOMAS ASOCIADOS

Náuseas y vómitos
Dolor de cabeza

Normalmente la exposición al ruido, los cambios de estación, el cansancio, el estrés, los días lluviosos y algunas otras situaciones pueden generar dolor de cabeza a cualquiera, pero a nosotros con más razón.

Los acúfenos se intensifican, la hiperacusia se agudiza y pueden aparecer los vértigos, siendo todas ellas situaciones que pueden provocarnos intensos dolores de cabeza.

 

Si estos dolores permanecieran durante mucho tiempo o fuesen muy agudos, lo recomendable es acudir al otorrino para descartar otras posibles causas.

Los vértigos, al producir una sensación rotatoria, tanto del cuerpo como de los objetos de alrededor, producen náuseas y éstas en ocasiones acaban en vómitos.

 

Es importante tratar de mantener la calma y respirar honda y pausadamente por la boca durante el vértigo.

 

Empieza aspirando aire durante 6 segundos e inspirando otros 6 por la boca. Una vez controladas las náuseas, para relajarte, intenta aspirar el aire por la nariz durante 8 segundos, retenerlo durante 4 e inspirarlo por la boca durante 8 segundos.

Taponamiento
del oído

Los oídos taponados suelen predecir en ocasiones una crisis de vértigo, pero no siempre.

También puede estar relacionado con el acúfeno, cambios de presión atmosférica o de altura, o incluso la razón puede ser tan simple como la de tener un tapón de cerumen.

 

Por eso, si la sensación de taponamiento no va acompañada de vértigos, ni la relacionas con tus acúfenos, lo mejor es que acudas al otorrino.

Sudores y escalofríos

Generalmente se padecen durante el vértigo debido a las náuseas, pero también por la tensión que se genera en todo el cuerpo ante la sensación de que todo da vueltas alrededor.

La ansiedad por el estrés que puede producir el vértigo también ocasiona sudores fríos, por lo que se recomienda intentar mantener la calma, acomodarse y esperar a que pase el vértigo, practicando el ejercicio de respiración explicado en el síntoma de las náuseas y vómitos.

Fatiga o cansancio

El cansancio que produce esta enfermedad es lógico debido al esfuerzo que debemos hacer para mantener el equilibrio, la máxima atención que debemos prestar para entender debido a la hipoacusia (y a pesar de que algunos utilicemos prótesis auditivas), el dolor de cabeza por el acúfeno, etcétera. Y todo esto, durante todo el día.

Por este motivo se recomienda seguir estrictamente una serie de pautas de sueño y espaciar las actividades que supongan una escucha activa o mucho esfuerzo físico.

Crisis otolíticas
de Tumarkin

Consisten en vértigos repentinos que son imposibles de prever, duran pocos segundos y suelen provocar caídas bruscas al suelo.

Al no poderlos predecir y ser tan bruscos, la caída puede ser peor que el vértigo en sí, por lo que es recomendable aprender a caer de manera natural para que ninguna de estas crisis nos provoque daños mayores.

 

Para ello es recomendable hacer ejercicios vestibulares cada día y deportes como el pilates o el yoga, donde se trabaja el equilibrio y se aprende a corregir la postura corporal en diferentes situaciones.

No las padecen todos los pacientes con síndrome de Menière.

Visión doble

Algunas personas son capaces de predecir la llegada de un vértigo porque empiezan a notar una inestabilidad muy fuerte y visión doble, especialmente si intentan enfocar la mirada a lo lejos.

Durante el vértigo, se puede percibir la visión doble de los objetos y personas que hay alrededor. En ocasiones, esta percepción suele estar asociada con el nistagmo, aunque no siempre.

 

Tiene relación también con la incapacidad de enfocar la vista en un punto fijo, lo cual puede ocasionar ansiedad y miedo. Lo recomendable es mantener la calma y permanecer tumbado.

 

También puede ser la causante de las náuseas y vómitos.

Miedo y desesperación

Es lógico sentir miedo, sobre todo al principio, cuando nos dan el diagnóstico.

 

Se desconocen las causas de la enfermedad, nos explican que no tiene cura, sólo se pueden paliar algunos síntomas, los vértigos son muy incapacitantes, los acúfenos nos desesperan, no oímos bien, algunas de las personas que nos rodean no nos entienden...

Es normal tener miedo e incluso desesperarse, pero no debemos permitir que la enfermedad nos controle.

Esta sensación puede disminuir o desaparecer conociendo a personas que se encuentran en nuestra misma situación, para lo cual existe la Asociación Síndrome de Ménière España (ASMES) y el grupo de Facebook (exclusivo para españoles o personas que residen en España) Síndrome de Ménière España.

Hiperacusia


Se considera que es la disminución de la tolerancia a sonidos habituales y naturales del ambiente, hasta el punto de que un ruido habitual puede convertirse en algo doloroso


Técnicamente hablando, es la pérdida del rango dinámico del oído, entendido este último como la habilidad del sistema auditivo de manejar elevaciones rápidas del volumen del sonido.

 

SE PUEDE PREVENIR:

 

Los pacientes que hemos tenido una forma súbita de comienzo de hiperacusia, tendemos a sobreproteger nuestros oídos usando permanentemente tapones y/o auriculares, lo cual si bien nos ayuda en un principio, nos perjudica después, porque no le damos a nuestros oídos la oportunidad de ir ajustándose a un nivel normal de sensibilidad al ruido, por lo que el médico debe enfatizar la protección ante el ruido intenso, pero desalentar la sobreprotección ante sonido habitual, lo cual supone un equilibrio, a veces, difícil de lograr.

 

Por todo ello, se aconseja la "terapia desensibilizadora" para que el oído afectado se acostumbre a los sonidos.

Octubre 2017

Síndrome  de   Menière

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